Juan Carlos Onetti: Caprichos con ciudades de Rocío Antúnez

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Simmel alguna vez expresó que la ciudad “es un espacio que al mismo tiempo excita y aliena…un lugar que promueve la atrofia de la cultura individual a través de la hipertrofia de la cultura objetiva”. Quizás podemos compartir, quizás no, pero hay algo ahí – más allá del juego de palabras – que molesta, que hiere inclusive como una puntadita en el costado.

En Ñamérica, Caparrós dice que el 80% de la población latinoamericana en la actualidad vive en la ciudad, repito: 80% de la población. Dimensionemos un momento este número y cómo quiebra el imaginario de un lugar exótico, salvaje, bárbaro. Las manifestaciones de la ciudad en la literatura son variadas, y en Onetti constantes. Desandar los pasos de su literatura, adentrarnos en sus personajes fragmentados, en sus ambientes claustrofóbicos, en sus escapes oníricos, requiere, muchas veces guía. Es así que conocí a Roció Antúnez, quien escribe la influencia de la ciudad en la literatura, pero también en la concepción, que puede haber formado a Onetti como un autor que quiso representar este nuevo espacio que son las calles, y el barrio, y el ritmo frenético, y las putas, y la desidia y la soledad y la necesidad de abrazarla adentrarse en ella, pero también de huir.

Rocío Antúnez comienza el diálogo con los momentos históricos de las dos grandes ciudades que signaron el imaginario de Onetti: Buenos Aires y Montevideo. El estudio detallado de estos momentos históricos permite al lector acercarse a los porqués y de como este puede influir en el autor.

La decadencia que se comienza a vivir en ambas orillas, el aumento de la población, las olas migratorias, el éxodo permanente desde el campo hacia la ciudad, son algunos de los eventos que parecen construir una posibilidad de dialogo entre Onetti, su obra y realidad.

“Las ficciones onettianas plantean a los escritores compatriotas la necesidad de conceptualizar un contexto y construir una tradición literaria donde insertarlas. Lo harán, como Periquito el Aguado, poniendo el campo a la ciudad y la literatura de tema campesino a la de tema urbano.”

Es importante destacar el trabajo que realiza la autora recogiendo críticos que pensaron el signo de la ciudad – Walter Benjamin es el mas destacado -, así como aquellos que dedicaron mucha tinta para escribir sobre Onetti y su obra – Rodríguez Monegal, Rama -. Esta dedicación se permea en las hojas del ensayo y ayuda a coralizar la perspectivas sobre el autor.

El ensayo concluye adentrándose en la obra del autor y busca señalar las líneas principales que atormentan la literatura onettiana: la identidad, las relaciones, la ensoñación, la mujer, el flaneur, todo en el telón de fondo que es la ciudad.

Rocío Antúnez ofrece una guía interesante para acompañar la obra de Onetti y dimensionar la visión del autor, y lo hace de forma convincente, solida, sin perder claridad, iluminando como las luces del alumbrado en la noche urbana que comienza.

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