Corazón de perro de Mijaíl Bulgákov

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Suelo preguntarme qué hace de un libro un clásico. Cómo hace un autor para entrar en ese bastión áureo de lo que se llama literatura universal. También imagino, pienso, que esa casa es mudable, es decir, hoy recordada, mañana…quizás no. Esto no es para nada nuevo, sin ir más lejos, Borges lo dijo mucho mas lindo: «clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo ha decidido leer como si en sus páginas todo esto fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término».

Interpretaciones sin término…seguramente su interpretación puede tomar distintas acepciones, caminos, sin embargo, aún parecen hablarnos más allá del tiempo. Mijaíl Bulgákov con Corazón de perro nos entrega una novela que mantiene su brillo a través del tiempo.

Un poco de historia. La novela fue escrita en 1924, pero recién vio la luz en 1987, debido a la censura de las autoridades soviéticas. Y si me preguntan a mi…es totalmente comprensible. Si yo fuera un régimen totalitario donde el control de la esfera pública es un factor imperante para conservar mi posición de poder, jamás querría que esta obra viera la luz.

La historia narra la vida del profesor y cirujano Filipp Filippovich Preobrazhenski, quien se dedica a rejuvenecer a sus pacientes y cree que a través de un trasplante de hipófisis puede alcanzar la eterna juventud. El experimento se realiza sobre un perro de la calle, quien es rescatado y cuidado por el profesor, a quien se le trasplanta las glándulas de un recién fallecido maleante. El resultado no puede ser menos que catastrófico. Lejos de su objetivo, el perro se metamorfiza hasta alcanzar un aspecto humano. Con su aspecto humano viene el lenguaje, las capacidades sociales y el ser político comienza a nacer y parecen retomar el comportamiento del humano fallecido y no el del noble perro.

Antes mencionaba que entendía los motivos por el cual la obra sufrió mas de 50 años de censura y es que a través de una alegoría maravillosa deconstruye, ataca y cuestiona los cimientos de lo que nos define y lo que nos separa, ontológicamente o a través de clases sociales. Bulgákov trabaja sobre lo moldeable y lo metafísico. Por un lado, logra poner frente a frente a las clases sociales, la vieja lucha del proletariado y el burgués, por otro, cuestiona si somos lo que decidimos, si existe  algo más o somos la construcción de preceptos dictados por la clase y la historia.

Lo peculiarmente atractivo de esta pequeña obra es que todo lo cuestiona desde la sátira. Este recurso –  en mi humilde entender – constituye la mejor herramienta que hemos desarrollado para tirar abajo cualquier rígida construcción, más aún si es absurda. El libro con un estilo crudo y directo recrea escenarios ridículos y bizarros que logran interpelar desde la media sonrisa.

Sé que se han hecho adaptaciones cinematográficas de esta obra – recomiendo la de 1988 del director Vladimir Bortko – pero sinceramente, no sé si Corazón de perro es un clásico, no se si se codea con el resto de los autores que ostentan esa medalla, mi conocimiento es limitado en este aspecto, pero sí puedo decir, con cierta convicción, que si le cambiamos unos nombrecitos a la obra, le actualizamos algunos escenarios algo vetustos, la trama funciona a la perfección con nuestros días…puedo afirmar que es una obra cuya vigencia está intacta – estemos de acuerdo con ella o no -, y si me preguntan, va a seguir estando siempre, disponible, atemporal, para que nuevos lectores la signifiquen. Interpretaciones sin término…


Terminados sus estudios en el Liceo nº 1 de Kiev, estudió Medicina en la Universidad de Kiev, licenciándose en 1916. Ejerció una temporada como médico rural radicándose posteriormente en Kiev donde ejerció como médico privado al tiempo que comenzaba a escribir, hasta que en 1919 abandonó la medicina. Establecido en Moscú en 1921, se dedicó al periodismo y publicó también relatos en prensa. Escribió teatro y sus obras se representaron con éxito en el Teatro Artístico de Moscú durante un tiempo. Su oposición al régimen estalinista, le valió el silenciamiento de su obra durante los años siguientes.

Es autor de relatos breves, obras de teatro y novelas, en las que predomina un carácter satírico.


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